He visto demasiadas webs “bien hechas” que pierden oportunidades por algo muy tonto: el formulario. No porque esté caído, sino porque no invita a terminarlo. Y cuando el formulario falla, el problema se disfraza de muchas cosas (“necesitamos más tráfico”, “la gente no compra”, “el SEO no funciona”) cuando en realidad estás tirando leads por un embudo roto.

Si tienes 60–90 minutos, mi recomendación es tocar primero lo que cambia la película sin meterte en un rediseño: menos fricción, más claridad, más confianza y un mínimo de protección anti-spam que no castigue a los usuarios reales.

Paso 1: recorta campos sin piedad (10–15 min). Para un primer contacto, casi siempre sobran. Me quedo con nombre (opcional), email o teléfono (uno, no los dos) y un campo de mensaje corto. Si necesitas “empresa”, “presupuesto” o “sector”, lo muevo a una segunda fase (cuando ya habéis hablado) o lo dejo como desplegable opcional. El trade-off es claro: recoges menos datos al inicio, pero cierras más conversaciones.

Paso 2: cambia el texto del botón (5 min). “Enviar” no dice nada. Prefiero algo que describa el resultado: “Pedir presupuesto”, “Quiero una llamada” o “Enviar consulta”. Es una tontería, pero reduce la duda del usuario (“¿qué pasa si le doy?”) y esa duda mata conversiones.

Paso 3: añade una frase de confianza justo debajo (5 min). No hace falta un discurso. Algo tipo: “Respuesta en 24–48h laborables” o “No compartimos tus datos”. Si puedes cumplirlo, es oro. Si no puedes, no lo pongas: prometer tiempos irreales te sube leads pero te baja cierres y te mete ruido en operaciones.

Paso 4: evita el “muro anti-spam” (15–25 min). El error típico es meter un captcha agresivo que frena a todo el mundo. Yo prefiero una combinación simple: honeypot (un campo trampa que los bots rellenan), rate limit (limitar envíos repetidos desde la misma IP) y validación básica del email/teléfono. Si aun así te entra spam, entonces sí, captcha, pero como último recurso o solo cuando detectas comportamiento sospechoso.

Paso 5: confirma y redirige bien (10–15 min). Después de enviar, no dejes al usuario en “gracias” genérico. Dile qué ocurrirá ahora (por ejemplo: “te contestaré por email”) y ofrécele una alternativa si es urgente (teléfono/WhatsApp). Aquí se reduce mucho el “doble envío” por ansiedad y los mensajes duplicados.

Paso 6: mide lo mínimo para saber si funcionó (15–20 min). Si usas GA4 o una herramienta similar, registra dos cosas: (1) vista del formulario y (2) envío correcto. Con eso calculas tu tasa de conversión del formulario. Si no quieres tocar analítica hoy, al menos cuenta envíos por día y compáralo con la semana anterior. Sin medición, vas a discutir sensaciones.

Errores comunes (y cómo detectarlos): 1) Formulario demasiado largo: lo detectas si la mayoría de usuarios empieza pero no termina (muchas visitas a la sección, pocos envíos). 2) Captcha que bloquea móviles: lo detectas porque el envío cae especialmente en móvil y suben los “te he escrito pero no sé si ha llegado”. 3) Sin respuesta clara tras enviar: lo detectas por duplicados (dos emails iguales) o por mensajes tipo “acabo de enviar el formulario, ¿lo habéis recibido?”.

Cuándo compensa delegar: si tu captación depende mucho del formulario (servicios, B2B, presupuestos) y estás invirtiendo en SEO o anuncios, merece la pena que alguien lo revise de punta a punta (copy, diseño móvil, velocidad, tracking, anti-spam y automatización a CRM). Ahí sí hay trabajo “de verdad”, pero también retorno: si duplicas la tasa de lead, has amortizado rápido cualquier mejora.